CIUDAD DE MÉXICO.- Ricardo Salinas Pliego confirmó que analiza seriamente una candidatura presidencial rumbo a 2030 y, con ello, abrió un nuevo frente de confrontación con la presidenta Claudia Sheinbaum y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
El mejor conocido solo como Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, dejó atrás las ambigüedades para colocar sobre la mesa una posibilidad que durante años muchos consideraron una simple estrategia de redes sociales. Su mensaje ya no es solo
el de un empresario crítico del gobierno, sino el de un actor que estudia competir por el poder político y construir una estructura electoral propia.
Ricardo Salinas Pliego confirmó que analiza buscar la Presidencia de México en 2030 y que su estrategia comenzaría con las elecciones legislativas de 2027
El punto de quiebre ocurrió en junio de 2026 durante una entrevista con la periodista Adela Micha, transmitida por la plataforma La Saga. En esa conversación, Salinas Pliego confirmó que analiza participar formalmente en la contienda presidencial de 2030.
La declaración no apareció como una ocurrencia aislada. El empresario habló de un “movimiento anticrimen y anticorrupción” y explicó que su estrategia no comenzaría directamente con la disputa por la Presidencia, sino con una prueba previa en las
urnas.
Según su planteamiento, las elecciones legislativas de 2027 serán el primer paso para construir una base política, obtener representación en el Congreso y demostrar capacidad de movilización antes de pensar en el Ejecutivo federal. El mensaje fue interpretado por analistas como una señal de que busca transformar su influencia mediática y económica en poder electoral real.
Seguridad, impuestos y choque con el gobierno
Más allá de la ambición presidencial, Salinas Pliego ha concentrado sus críticas en temas que considera centrales para el país.
El empresario cuestiona la estrategia de seguridad del gobierno federal y sostiene que México necesita una política más agresiva contra el crimen organizado. También ha criticado aspectos de la agenda social y regulatoria impulsada por Morena,
incluidas algunas políticas relacionadas con la paridad de género y la expansión del gasto público.
Otro elemento clave de su narrativa es el enfrentamiento abierto con el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Lejos de ocultar la disputa fiscal que mantiene con la autoridad hacendaria, la ha convertido en una bandera política.
Salinas Pliego se presenta como un defensor de la propiedad privada frente a lo que considera un exceso de intervención estatal.
Esta confrontación ha alimentado un discurso de “recuperar el rumbo” y de limitar el poder económico del gobierno federal, una postura que conecta con sectores empresariales y ciudadanos críticos de la Cuarta Transformación.
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